Sal y Azúcar

Decir trabalenguas y beber absenta, los trabalenguas narcóticos nos secaron la boca, a mi amigo lo observo con otros ojos, Adonis maldito, a regañadientes murmuro_ Sal, salte de ese cuerpo casi perfecto que me provoca, sudor, anhelo…  el azucarero haciéndome simpáticas muecas, los destellos de su blanca sustancia me invitan a escuchar una idea sugerente.  Corro a la ducha, giro la canilla, la lluvia falsa parece evaporarse tan rápido en esta piel cada vez más ardiente.  Frenar el goteo balsámico  para esparcir el azúcar en la tina, volteretas divertidas,  untarme en las granulaciones , la hilaridad latente,  hasta volver a ti con tu sonrisa mayúscula al verme así,  entonces derramas  el cloruro sódico, sabor acre .

_ Es mala suerte _ te digo, en el acto me corriges, rápidamente te quitas la ropa, tu desnudes advenediza me hipnotiza, te hechas la sal al torso, y con tu histrionismo  pasional  imitas los movimientos de una babosa agónica, me rio tanto, tontos en nuestro debut mineral, nos arde, nos duele el acoplo brutal de compartirnos, llenándonos de gozo con el temblor, gritando hasta donde el diablo ya nunca más podrá hacerse el sordo.

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