“Casi al descuido…”

Casi al descuido mi mirada se posa en tu piel y algo nuevo se me revela, intento la nada de siempre, pero se me filtra el misterio del deseo y te veo quitándote la ropa sobrante de la desnudez y también me desnudo, veo tus piernas generosas de músculos, indispensables para saberte eruido, sosteniendo tu tórax amplio, los largos y fuertes brazos que serían buen nido para mi sed de cobijo. Bajo los ojos, no quiero enfrentar tu mirada. Me detengo en tu vientre apenas rollizo y el nudo de tu centro por donde leves los vellos que luego se abundan, anunciando la carne tímida que va dejando de serlo para ir asomándose despacio. Trago el derroche de saliva espontánea que me produce el verte florecer y me confirmo acariciándome mientras te veo hacer lo mismo a Ti. Me tienta levantar la vista pero coincido con tu mano empuñando lo total de tu sexo duro y me regocijo en el movimiento aligerado de tu diestra que apenas va, apenas vienen y mis piernas se tensan, la cintura se flexiona y veo tu miembro amoratado, convulsionado, a la par que tus dedos atenazan fuertes, no dejando escapar ni una gota de virilidad y algo en mí se quiebra, tus músculos se aflojan, los míos se distienden y nuestros brazos pesan, abres la llave del agua, levanto la mirada para verte y me veo, solo, apenas reconociéndome, mientras va empañándose el espejo.

Casi al descuido mi mirada se posa en tu piel y algo nuevo se

me revela, intento la nada de siempre, pero se me filtra el misterio del deseo y te veo quitándote la ropa sobrante de la desnudez y también me

desnudo, veo tus piernas generosas de músculos, indispensables para

saberte erguido, sosteniendo tu tórax amplio, los largos y fuertes brazos que serían buen nido para mi sed de cobijo. Bajo los ojos, no quiero enfrentar tu mirada. Me detengo en tu vientre apenas rollizo y el nudo de tu centro por donde leves los vellos que luego se abundan, anunciando la carne tímida que va dejando de serlo para ir asomándose despacio. Trago el derroche de saliva espontánea que me produce el verte florecer y me confirmo acariciándome mientras te veo hacer lo mismo a Ti. Me tienta levantar la vista pero coincido con tu mano empuñando lo total de tu sexo duro y me regocijo en el movimiento aligerado de tu diestra que apenas va, apenas vienen y mis piernas se tensan, la cintura se flexiona y veo tu miembro amoratado, convulsionado, a la par que tus dedos atenazan fuertes, no dejando escapar ni una gota de virilidad y algo en mí se quiebra, tus músculos se aflojan, los míos se distienden y nuestros brazos pesan, abres la llave del agua, levanto la mirada para verte y me veo, solo, apenas reconociéndome, mientras va empañándose el espejo.

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